Yo tengo uno, que me preparo una pequeña enfermera, para cuando salgo con mi bicicleta, lleva de todo lo necesario: gasas, tiritas, esparadrapo, Betadine, vendas…
Todo el mundo lo sabe utilizar, más o menos, y todos sabemos poner una tirita, una gasa, una venda, cuando nos caemos o cuando lo hace un compañero.
Pero ¿qué pasa cuando el daño no está fuera sino dentro? ¿Dónde debemos poner las tiritas? ¿Y que debemos de llevar en nuestro kit de primeros auxilios?
Para mí, este kit debería de llevar algo que suena muy común pero que no todos tienen: una buena familia y unos buenos amigos. Son las dos condiciones necesarias para cualquier momento malo.
La Familia es algo que pertenece inalterable, lo ves siempre paralelo a tu vida, algo que parece que no le damos la suficiente importancia, parecen esos observadores sigilosos, nunca hablan, solo observan, pero el día que te vas a caer, ellos ponen la mano y evitan que el golpe sea más duro, si tu pedirles ayuda, ellos saben actuar. O como ese día que tú no sabes como hablar, ellos te miran y lo saben al instante. Siempre en sus casas hay un plato, una cama, una manta por si quieres ir.
Los amigos crecen con nosotros, van con nosotros, son los acompañantes eternos de nuestro camino, son la conversación, las inquietudes, el ocio, el deporte, las cervezas, las risas, la compañía, casi hasta el amor.
Bueno esto va a todos mis amigos y familiares, gracias por todo y por estos días. En especial a mi prima preferida.
Os dejo la archi-conocida canción “Friends will be friends” de Queen
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